El cuello uterino: cómo observar este signo a lo largo del ciclo
El cuello uterino: cómo observar este signo a lo largo del ciclo
Aunque menos conocido que la temperatura o el moco, el cuello uterino es, sin embargo, el tercer signo de la sintotermia. A lo largo del ciclo, cambia de altura, firmeza y apertura, y estas variaciones también te indican en qué fase te encuentras. Es un signo complementario muy valioso, sobre todo los días en que resulta difícil interpretar el moco.
Esta guía te explica qué es el cuello uterino, cómo evoluciona entre el periodo fértil y el no fértil, cómo observarlo de forma práctica y segura, y qué papel desempeña en el método.
¿Qué es el cuello uterino?
El cuello uterino es la parte inferior del útero, la que forma la unión con la vagina. Es una especie de puerta de entrada al útero, que se puede palpar en el fondo de la vagina. Bajo la influencia de las hormonas del ciclo, esta puerta cambia: se abre o se cierra, sube o baja, se ablanda o se endurece.
Estas variaciones no son aleatorias: siguen fielmente las fases del ciclo. Es precisamente esto lo que permite considerarlas un indicio de observación, al igual que el moco y la temperatura.
Cómo evoluciona el cuello uterino a lo largo del ciclo
El cuello uterino se evalúa en función de tres características que se observan conjuntamente: su altura (alto o bajo en la vagina), su firmeza (blando o firme) y su apertura (abierto o cerrado). Estos tres elementos evolucionan de forma conjunta.
Durante el periodo fértil: el cuello del útero está alto, blando y abierto
A medida que se acerca la ovulación, bajo el efecto de los estrógenos, el cuello uterino se desplaza hacia el fondo de la vagina, se vuelve más blando y se abre ligeramente. En ese momento, puede resultar difícil alcanzarlo con el dedo, a veces incluso imposible. Para orientarse, muchas mujeres comparan su firmeza: lejos de la ovulación, es firme como la punta de la nariz; en el periodo fértil, se vuelve flexible como el lóbulo de la oreja. Estos cambios facilitan el paso de los espermatozoides.
En el periodo no fértil: el cuello uterino está bajo, firme y cerrado
Al comienzo del ciclo, y posteriormente tras la ovulación bajo el efecto de la progesterona, el cuello uterino desciende, vuelve a endurecerse y se cierra. En ese momento es más fácil acceder a él. Se trata de su posición de reposo, la que protege el útero fuera de la ventana fértil.
Este ciclo de apertura y cierre explica por qué el cuello uterino es un indicador de fertilidad: refleja, por su textura y su posición, en qué momento del ciclo se encuentra la mujer.
Cómo examinarse el cuello uterino de forma segura
La exploración del cuello uterino, también conocida como autopalpación, es sencilla, pero requiere algunas precauciones y un poco de práctica antes de que los resultados sean concluyentes.
Las normas de higiene
Lávate bien las manos antes de cada observación y asegúrate de llevar las uñas cortas para no hacerte daño. Esa es la precaución más importante.
La postura y el movimiento correctos
Adopta siempre la misma postura cada día, por ejemplo, con un pie apoyado en el borde de la bañera o en cuclillas. Introduce un dedo (normalmente el medio) en el fondo de la vagina para palpar el cuello uterino y, a continuación, anota su altura, su firmeza y su grado de apertura. La regularidad en la postura es fundamental, ya que solo así tus observaciones serán comparables.
El momento adecuado
Lo mejor es observarlo una vez al día, a una hora fija, normalmente por la noche. Y, al igual que con el moco, empieza a observarlo desde que termines la menstruación para tener un punto de referencia del estado de tu cuello uterino lejos de la ovulación: solo conociendo cómo está tu cuello uterino en reposo podrás reconocer sus cambios.
Ten paciencia: a menudo se necesitan varios ciclos para aprender a reconocer los cambios en el cuello uterino. Al principio, las diferencias son sutiles, pero con la práctica se vuelven evidentes.
¿Qué papel desempeña el cuello uterino en la sintotermia?
Este es el punto esencial, y es lo que distingue un contenido riguroso de uno impreciso. El cuello es un signo complementario, no un signo principal.
Nunca se confirma la ovulación basándose únicamente en el cuello uterino. Este siempre se observa como complemento, en el marco del doble control: es la combinación de dos signos lo que permite interpretar el ciclo; en este caso, la temperatura, que confirma la ovulación, junto con el moco o, en su defecto, el cuello uterino.
El cuello uterino cobra precisamente todo su interés como signo sustitutivo: los días en los que el moco es difícil de interpretar, está alterado o es escaso, la observación del cuello uterino puede servir como segundo indicador. Esto supone una ventaja para las mujeres que observan poco moco.
Y hay que decirlo con sinceridad: se puede practicar perfectamente el método sintotérmico sin observar nunca el cuello uterino. Muchas mujeres se basan únicamente en la temperatura y el moco, y eso es perfectamente válido. El cuello uterino es una herramienta más a tu disposición, no una obligación.
¿Qué papel desempeña el cuello uterino en la sintotermia?
Este es el punto esencial, y es lo que distingue un contenido riguroso de uno impreciso. El cuello es un signo complementario, no un signo principal.
Nunca se confirma la ovulación basándose únicamente en el cuello uterino. Este siempre se observa como complemento, en el marco del doble control: es la combinación de dos signos lo que permite interpretar el ciclo; en este caso, la temperatura, que confirma la ovulación, junto con el moco o, en su defecto, el cuello uterino.
El cuello uterino cobra precisamente todo su interés como signo sustitutivo: los días en los que el moco es difícil de interpretar, está alterado o es escaso, la observación del cuello uterino puede servir como segundo indicador. Esto supone una ventaja para las mujeres que observan poco moco.
Y hay que decirlo con sinceridad: se puede practicar perfectamente el método sintotérmico sin observar nunca el cuello uterino. Muchas mujeres se basan únicamente en la temperatura y el moco, y eso es perfectamente válido. El cuello uterino es una herramienta más a tu disposición, no una obligación.
¿En qué casos la observación del cuello uterino resulta menos fiable?
Hay situaciones en las que la exploración del cuello uterino resulta difícil o poco fiable: justo después de una relación sexual, en caso de infección, tras un parto (en cuyo caso el cuello uterino mantiene una forma alterada) o cuando se utilizan anticonceptivos hormonales, que alteran todos los signos. En estos casos, es mejor basarse en otros indicadores y, en caso de duda, pedir consejo a una persona cualificada.
El cuello, un signo que hay que cruzar
El cuello uterino completa el cuadro de signos de fertilidad: el moco lo anuncia, la temperatura lo confirma y el cuello uterino respalda la interpretación, sobre todo cuando no hay moco. Ninguno de estos signos es suficiente por sí solo: es su combinación lo que confiere a la sintotermia su precisión y solidez.
Para comprender el método en su conjunto, consulta nuestra guía completa sobre la sintotermia. Y para profundizar en los otros dos signos, lee nuestros artículos sobre la temperatura basal y el moco cervical.
Preguntas frecuentes
Durante el periodo fértil, al acercarse la ovulación, el cuello uterino se vuelve alto, blando y abierto bajo el efecto de los estrógenos. Se desplaza hacia el fondo de la vagina y puede resultar difícil de alcanzar. Su textura se vuelve más blanda: a menudo se compara con el lóbulo de la oreja, mientras que en el periodo no fértil es firme como la punta de la nariz.
Comparando tus observaciones de un día a otro, siempre en la misma posición. Un cuello uterino que se eleva, se ablanda y se abre ligeramente indica que se acerca el periodo fértil. Pero el cuello uterino por sí solo no basta: siempre hay que interpretarlo junto con la temperatura y, a ser posible, el moco cervical.
Un cuello uterino bajo, firme y cerrado corresponde a las fases no fértiles del ciclo, al inicio del ciclo y después de la ovulación. Sin embargo, nunca se deduce la infertilidad basándose únicamente en el cuello uterino: solo la confirmación de la ovulación mediante la temperatura, junto con otros signos, permite considerar que la ventana fértil se ha cerrado.
En torno a la ovulación, el cuello uterino se abre ligeramente y se ablanda. A la palpación, la apertura es sutil y se necesita experiencia para percibirla; es sobre todo la evolución conjunta de la altura y la firmeza lo que guía la observación, más que la apertura por sí sola.
Sí, exactamente. El cuello uterino es un signo complementario. El método se basa principalmente en la temperatura y el moco, y su eficacia no varía aunque no se observe el cuello uterino. Este resulta útil sobre todo como signo sustitutivo cuando es difícil interpretar el moco.
Fuentes
Frank-Herrmann P., Heil J., Gnoth C. et al. «The effectiveness of a fertility awareness based method to avoid pregnancy in relation to a couple's sexual behaviour during the fertile time: a prospective longitudinal study». Human Reproduction, 2007, vol. 22, n.º 5, p. 1310-1319. DOI: 10.1093/humrep/dem003.
Organización Mundial de la Salud. «Un ensayo prospectivo multicéntrico del método de la ovulación para la planificación familiar natural. II. La fase de eficacia». Fertility and Sterility, 1981, vol. 36, n.º 5, p. 591-598.